La cirugía que se le practicó a Hugo Chávez esta semana en Cuba generó optimismo en el círculo íntimo del presidente. Después de las seis horas que necesitaron lo médicos para el procedimiento, el primer parte fue positivo: una operación sin errores. Pero pronto, las alegrías de las horas siguientes fueron desvaneciéndose entre las fiebres que comenzó a padecer Chávez. Parecía como si el presidente hubiera contraído una infección y los doctores decidieron ponerlo bajo ventilación mecánica.
Todos estos detalles los cuenta el médico venezolano —radicado en Miami— José Rafael Marquina, un hombre que en los últimos meses se ha convertido en una suerte de profeta de la salud del presidente, con información que le llega de una fuente privilegiada. El acierto de sus anuncios ha sido constante y las informaciones que le llegan desde La Habana apuntan a que, tras la cirugía, Hugo Chávez sufre una septicemia, una infección grave y de rápido avance que puede comprometer varios órganos.
De otra parte, el ministro de Comunicación de Venezuela, Ernesto Villegas, aseguró que todo se debió a un “sangramiento” controlado oportunamente y que “el paciente se encuentra en una progresiva recuperación". En diálogo con El Espectador, Marquina comenta que la preocupación reina hoy alrededor del mandatario más allá de lo que se dice oficialmente, que la situación es grave como nunca antes y que hablar de septicemia es hablar de una complicación que tiene índices de 50% de mortalidad, de acuerdo con los registros médicos. El doctor explica cómo se ha desarrollado este nuevo tratamiento y reafirma que la información que llega desde La Habana está muy lejos de ser una buena noticia.
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