Podría romper dos marcas orbitales. Hizo el libro más pequeño del mundo y la palabra más larga.
El hogar de Víctor Valdés tiene poco más que 12 metros cuadrados y allí creó el que sería el libro más pequeño del mundo: 0,4 micras.
En ese espacio vive con sus tres hijos de 14, 8 y 5 años, su esposa y Edison, su hermano mayor: postrado, víctima de una poliomelitis.
En el techo del hogar (sector de Mártires) hay una bombilla de escasos 50 vatios. Dos camas rigurosamente tendidas. Las paredes son de un verde mareado, atiborradas de colganderos y relojes paralizados; en un muro de esos se ven recortes de prensa con el actor central de esta historia.
Ese protagonista recibe al periodista con un fólder entre las manos, bronceadas. Una retahíla de fechas, datos y hechos se desprende de sus labios carnosos. Da cuenta de un proceso que se inició en 1990 y que 22 años después no termina: recitó 600 palabras en un minuto, redactó la que sería la palabra más extensa del mundo (el nombre de un polígono con 'heptallones' de lados, a cuya escritura le dedicó 9 meses) y acaba de terminar (a punta de alfiler y microscopio) su milimétrico encuadernado de 6 páginas, en el que se lee "Viva Pdte. Santos, Sol d paz".
Para hacer el libro, Zemylyz Polanskyz (mote artístico) invirtió 9 meses de labor, 4 de ellos buscando las letras que conforman el mensaje. En los abismos de la internet halló tal grafía, esencial para tratar de superar el récord vigente de 1 milímetro.
En ese espacio vive con sus tres hijos de 14, 8 y 5 años, su esposa y Edison, su hermano mayor: postrado, víctima de una poliomelitis.
En el techo del hogar (sector de Mártires) hay una bombilla de escasos 50 vatios. Dos camas rigurosamente tendidas. Las paredes son de un verde mareado, atiborradas de colganderos y relojes paralizados; en un muro de esos se ven recortes de prensa con el actor central de esta historia.
Ese protagonista recibe al periodista con un fólder entre las manos, bronceadas. Una retahíla de fechas, datos y hechos se desprende de sus labios carnosos. Da cuenta de un proceso que se inició en 1990 y que 22 años después no termina: recitó 600 palabras en un minuto, redactó la que sería la palabra más extensa del mundo (el nombre de un polígono con 'heptallones' de lados, a cuya escritura le dedicó 9 meses) y acaba de terminar (a punta de alfiler y microscopio) su milimétrico encuadernado de 6 páginas, en el que se lee "Viva Pdte. Santos, Sol d paz".
Para hacer el libro, Zemylyz Polanskyz (mote artístico) invirtió 9 meses de labor, 4 de ellos buscando las letras que conforman el mensaje. En los abismos de la internet halló tal grafía, esencial para tratar de superar el récord vigente de 1 milímetro.
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