A pocos días del apocalipsis supuestamente anunciado por el calendario maya, un ciudadano chino asegura haber encontrado la solución ante el fin del mundo: refugios esféricos de alta tecnología capaces de resistir diluvios, tsunamis o terremotos.
Liu Qyuan, de 45 años, exagricultor reconvertido en la fabricación de muebles, examina su última creación, una esfera de siete metros de diámetro bautizada "arca de Noé", concebida para resistir a las peores catástrofes.
"La esfera no tendrá el menor problema, incluso con olas de 1.000 metros de altura. Es como una pelota de ping-pong: pese a que su piel es fina, puede resistir mucha presión" asegura a la AFP su creador, en su taller de Qiantun, a una hora de carretera de Pekín.
"Estas embarcaciones están concebidas para poder transportar a 14 personas, pero es posible que hasta 30 personas puedan sobrevivir en su interior durante dos meses", explica.
Liu Qiyuan cuenta que tuvo la idea de fabricar estos refugios después de haber visto la película hollywoodense de catástrofes "2012", basada en el fin del mundo del próximo 21 de diciembre, según una presunta cuenta atrás de 5.000 años del calendario maya.
"Si realmente se produce un apocalipsis, podré decir que habré contribuido a la supervivencia de la humanidad", se congratula este discípulo póstumo de Noé.
El temor a un "fin del mundo" se ha extendido en China donde en dos distritos rurales se han agotado las velas, ya que sus habitantes están convencidos de que el sol no volverá a levantarse tras el solsticio de invierno, según la agencia China Nueva.
En la provincia oriental de Zhejiang, un empresario recibió 21 pedidos para embarcaciones de supervivencia, que fueron igualmente vendidas como "arcas de Noé" por cinco millones de yuanes (610.000 euros) cada una, según el diario China Daily.
En el otro extremo del país, en Xinjiang (noroeste), un hombre declaró a la AFP haber invertido todos sus ahorros, unos 120.000 euros, en construirse un barco, pues teme que su casa sea arrasada por un diluvio.
Las autoridades chinas han reaccionado con mensajes tranquilizadores: "El supuesto fin del mundo es un rumor", según un mensaje de la policía de Pekín en internet, en el que se pide a la población que se remita a "conceptos científicos".
Las esferas de supervivencia de Liu tienen un origen basado en una real tragedia: la idea de utilizarlas contra catástrofes le vino tras el tsunami en el Océano Índico de 2004, que causó cerca de 250.000 muertos.
Pese a que se acerca la presunta fecha fatídica, Liu Qiyuan, casado y padre de una niña, no ha podido vender ninguna de sus creaciones, y teme no poder devolver los créditos que pidió para construirlas.
"He invertido más de la mitad de mis ahorros en estas esferas, porque vale la pena, es para salvar vidas", explica.
Para demostrar su resistencia, se introduce en una de sus esferas y pide a uno de sus asistentes que choque contra ella a bordo de un camión. Resultado: una pequeña rayadura en la superficie de la bola.
El inventor saca la cabeza por una ventanilla, satisfecho: "¡Ningún problema, no he sentido nada!"
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